La “a” personal: cuándo va delante del objeto directo

Se usa la preposición a delante del objeto directo cuando ese objeto es una persona específica o un ser personificado. Recordá que el objeto es aquello que recibe la acción del verbo, como vimos en el artículo Pronombres complemento de objeto directo e indirecto de la tercera persona.

Exemplos:

  • Conocí a su marido.
  • Extraño a mi madre.
  • Vi a Pedro.

Si el objeto no es una persona, no lleva nada:

  • Conocí Bariloche.
  • Extraño la comida de Brasil.
  • Vi una película.

En portugués nada de esto pasa: se dice vi o Pedro ou conheci seu marido, sin ninguna preposición delante. Como el portugués no te obliga a marcar nada, esta a es de las cosas que más se olvidan al pasar de un idioma al otro.

Un ser personificado es aquel al que tratamos como si fuese una persona. Las mascotas, sobre todo:

  • Saqué a pasear al perro.
  • Extraño a mi gata.

Con los animales la a no es obligatoria, pero cuanto más cercano y más individualizado esté, más natural suena.

¿Con qué verbos se usa esta “a”?

Esto no depende del verbo, sino de quién o qué recibe la acción. De hecho, observá los siguientes dos ejemplos (el mismo verbo en los dos casos):

  • Vi a Pedro.
  • Vi una película.

La primera oración lleva a porque el objeto directo es una persona específica, mientras que la segunda no la lleva porque el objetivo directo no es una persona específica ni un ser personificado.

A pesar de que el agregado de esta a no depende del verbo, hay algunos donde esto ocurre con bastante frecuencia, simplemente porque suelen tener personas como objeto. Ellos son: conocer, ver, mirar, escuchar, llamar, buscar, encontrar, esperar, visitar, saludar, invitar, ayudar, acompañar, cuidar, querer, extrañar, contratar, elegir, entre otros.

Cuando la persona no es alguien en particular

Si la persona no es específica, es decir, no está identificada, la a desaparece:

  • Busco un electricista. → Cualquiera que sea.
  • Busco al electricista que trabajó en lo de Juan. → Uno en particular.

Los pronombres indefinidos, en cambio, sí la llevan cuando se refieren a personas, aunque no identifiquen a nadie en particular:

  • No vi a nadie.
  • Contrató a cualquiera para el cargo.
  • Escuché a alguien en la cocina.

Los pronombres indefinidos son alguien, nadie, alguno, ninguno, cualquiera, uno, otro, todos, muchos, pocos e varios.

Si los mismos no se refieren a personas o a seres personificados, irán sin la a:

  • ¿Conocés a alguno de estos autores? → No conozco a ninguno.
  • ¿Conocés alguno de estos libros? → No conozco ninguno.

Con el verbo “tener”

Tener normalmente va sin a:

  • Tengo dos hermanos.
  • Tengo tres hijos.

Pero lo lleva cuando decimos dónde está alguien o en qué situación:

  • Tengo a mi madre viviendo en España.

Resumiendo

Si lo que recibe la acción es una persona específica, usá a. Si es una cosa o persona no identificada, no la uses.

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